Test para conocer tu tipo de apego

TEST PARA CONOCER TU ESTILO DE APEGO.

Tomado de “Los estilos de apego: teoría y medición” de María Cristina Casullo.

 

INDICACIONES

Tómate el tiempo que necesites, pero tampoco lo pienses demasiado.

Responde a las cuestiones pensando en una relación romántica que tengas, hayas tenido o desees tener.

Marca tu respuesta pensando en tu forma de ser y sentir.

Piensa que no hay respuestas correctas o incorrectas y responde con sinceridad.

Puntúa cada frase según la siguiente valoración:

1: Casi nunca.

2: A veces.

3: Con frecuencia.

4: Casi siempre.

Anota en una hoja el número de la afirmación y al lado la puntuación que le has dado.

Ejemplo: Si a la primera cuestión que le he dado un 3, escribiría lo siguiente 1 -> 3

Haz una lista porque luego tienes que sumar las puntuaciones por bloques de preguntas.

Test tipos de DEPENDENCIAS/APEGOS:

  1. Me inquieta que mi pareja deje de amarme.
  2. Me resulta fácil demostrar cariño con besos y caricias a mi pareja.
  3. Temo defraudar a mi pareja si un día llega a conocerme a fondo.
  4. Me sorprendo de lo fácil que me resulta quitarme a alguien de la cabeza.
  5. Cuando no tengo pareja me siento incompleta.
  6. Me cuesta apoyar emocionalmente a mi pareja cuando tiene está pasando un mal momento en su vida personal.
  7. Me siento cómodo con la idea de depender de mi pareja sentimental
  8. Cuando mi pareja no está a mi lado siento que se interese por otra persona.
  9. Prefiero no compartir con mi pareja mis sentimientos más íntimos y profundos.
  10. Temo que mi pareja no me quiera si le muestro mis verdaderos sentimientos.
  11. Estoy satisfecho con mis relaciones.
  12. Pienso mucho en mis relaciones.
  13. A veces me enfado o me impaciento con mi pareja sin saber por qué.
  14. Creo que la mayoría de las personas son honradas y de fiar.
  15. Prefiero sexo ocasional a intimar con un amante fijo.
  16. No me incomoda compartir mis pensamientos y sentimientos íntimos con mi pareja.
  17. En conflictos hago cosas por impulsos de las que más tarde me arrepiento.
  18. Las peleas con mi pareja no hacen que me cuestione toda la relación.
  19. Mi pareja desea que a menudo me muestre más cariñoso de lo que a mí me gustaría.
  20. Me preocupa no ser una persona bastante atractiva.
  21. Echo de menos a mi pareja cuando estamos separados pero cuando vuelve siento necesidad de escapar.
  22. Cuando no estoy de acuerdo con alguien no me cuesta expresar mi opinión.
  23. Me fastidia tener la sensación de que alguien dependa de mí.
  24. Cuando mi pareja se fija en otra persona observo mis celos y espero a que pasen.
  25. Si mi pareja se fija en otra persona me siento incluso aliviado.
  26. Cuando mi pareja se comporta de forma fría pienso que he hecho algo mal.
  27. Si mi pareja quiere romper conmigo hago lo posible por demostrarle lo que pierde. Un poco de celos no hace mal a nadie.
  28. Si alguien con quien llevo saliendo meses me abandona, me siento al principio herida pero sé que lo superaré pronto.
  29. A veces cuando consigo lo que quiero de una persona ya no estoy tan seguro de lo que quiero.
  30. No me importa seguir en contacto con mi ex, al fin y al cabo tenemos muchas cosas en común.
  31. Me es fácil comprometerme emocionalmente con otra persona.
  32. Deseo relacionarme afectivamente con alguien, pero en general me siento rechazado.
  33. Me siento bien cuando evito compromisos emocionales con otra persona.
  34. Siento que los demás no me valoran como yo los valoro a ellos.
  35. Necesito sentirme independiente, sin compromisos afectivos.
  36. Me preocupa poco estar solo(a), sin relaciones sentimentales estables.
  37. Me siento mal cuando no tengo relaciones afectivas duraderas.
  38. Me incomoda depender emocionalmente de otra persona y que dependan de mí.
  39. Me preocupa poco sentirme rechazada por otra persona

CALIFICACIÓN

Coloca el número de cada una de tus respuestas en la caja correspondiente al número de su pregunta: Por ejemplo si a la pregunta 17 le diste un número de respuesta 3, debes colocar en la caja con el número 17 el número 3 y así sucesivamente.

17: 3

RESPUESTAS

1: 5: 9: 13: 17: 21: 25: 29: 33: 37:
2: 6: 10: 14: 18: 22: 26: 30: 34: 38:
3: 7: 11: 15: 19: 23: 27: 31: 35: 39:
4: 8: 12: 16: 20: 24: 28: 32: 36:  

RESULTADOS

Suma la puntuación de las siguientes preguntas:

1, 3, 5, 8, 10, 12, 17,

20, 26, 27, 32, 34, 37.

RESULTADO APEGO ANSIOSO Y AMBIVALENTE:
Suma la puntuación de las siguientes preguntas:

2, 7, 11, 13, 14, 16, 18,

22, 24, 30, 31, 36, 39.

RESULTADO APEGO SEGURO:
Suma la puntuación de las siguientes preguntas:

4, 6, 9, 15, 19, 21, 23,

25, 28, 29, 33, 35, 38.

RESULTADO APEGO EVITATIVO:

 

Interpretación de tu tipo de apego:

Los tipos de apego.

En la literatura sobre la crianza de los niños se encuentra gran cantidad de estudios que analizan el apego y la influencia que tiene en la edad adulta.

Por el impacto que el apego tiene en la formación de los esquemas emocionales durante todo el desarrollo, suele conocerse como “apego emocional”. No obstante, abarca muchas otras áreas(aparte de las emociones) relacionadas con la forma de vincularse y de enfrentar conflictos.

Específicamente los que siguen la teoría de Bowlby sostienen que, según el tipo de apego, el impacto emocional y en el comportamiento del adulto será distinto. A continuación veremos en qué consiste cada uno de los tipos de apego propuestos por Bowlby, así como algunos ejemplos de su manifestación en niños y adultos.

1. Apego seguro

Este tipo de apego está caracterizado por la incondicionalidad: el niño sabe que su cuidador no va a fallarle. Se siente querido, aceptado y valorado. El comportamiento de los niños con apego seguro es activo, e interactúan de manera confiada con el entorno. Hay buena sintonía emocional entre el niño y la figura vincular de apego, lo cual se expresa en las etapas de desarrollo posteriores.

Por ejemplo, las personas que han tenido un apego seguro en la infancia suelen interactuar con sus iguales de forma saludable en la edad adulta.

No les supone un esfuerzo unirse íntimamente a las personas y no les provoca miedo el abandono. La dependencia es recíproca y no les preocupa estar solos. Es decir, pueden llevar a una vida adulta independiente, sin prescindir de sus relaciones interpersonales y los vínculos afectivos.

De acuerdo con Bowlby, este tipo de apego depende en gran medida de la constancia del cuidador.Debe tratarse de una persona atenta y preocupada por comunicarse con el recién nacido, no sólo interesada en cubrir las necesidades de limpieza y alimentación del bebé.

Desde luego, el inconveniente es que esto supone una entrega casi total de parte del cuidador o cuidadora, lo cual puede resultar complicado para algunas personas.

2. Apego ansioso y ambivalente

En psicología, “ambivalente” significa expresar emociones o sentimientos contrapuestos, lo cual, frecuentemente genera angustia.  Por eso, en el caso de un apego ansioso-ambivalente el niño no confía en sus cuidadores y tiene una sensación constante de inseguridad (a pesar de que se esperaría lo contrario).

Las emociones que se presentan de manera más frecuente en este caso son el miedo y la angustia exacerbada ante las separaciones, así como una dificultad para calmarse cuando el cuidador vuelve. Durante la interacción con éste hay ambivalencia: enojo y preocupación, aunque la ausencia del cuidador genera ansiedad.

Es por ello que los pequeños con este estilo de apego necesitan la aprobación de los cuidadores y vigilan de manera permanente que no les abandonen. Exploran el ambiente de manera poco relajada y procurando no alejarse demasiado de la figura de apego.

En los adultos, el apego ansioso-ambivalente provoca, por ejemplo, una sensación de temor a que su pareja no les ame o no les desee realmente. Les resulta difícil interaccionar de la manera que les gustaría con las personas, ya que esperan recibir más intimidad o vinculación de la que proporcionan.

Así pues, podemos decir que un ejemplo de este tipo de apego en los adultos es la dependencia emocional.

3. Apego evitativo

Los niños con un apego de tipo evitativo han asumido que no pueden contar con sus cuidadores, lo cual les provoca sufrimiento. Se conoce como “evitativo” porque los bebés presentan distintas conductas de distanciamiento. Por ejemplo, no lloran cuando se separan de cuidador, se interesan sólo en sus juguetes y evitan contacto cercano.

Esto ocurre porque el apego con el cuidado no ha generado suficiente seguridad, con lo cual, el pequeño desarrolla una autosuficiencia compulsiva con preferencia por la distancia emocional.

Aunque la despreocupación por la separación pudiera confundirse con seguridad, en distintos estudios se ha mostrado que en realidad estos niños presentan signos fisiológicos asociados al estrés, cuya activación perdura por más tiempo que los niños con un apego seguro.

Estos pequeños aprenden a vivir sintiéndose poco queridos y valorados; muchas veces no expresan ni entienden las emociones de los demás y por lo mismo evitan las relaciones de intimidad. Con frecuencia son valorados por los otros como hostiles.

En el apego evitativo en la edad adulta, tal y como ocurre en la infancia, se producen sentimientos de rechazo de la intimidad con otros y de dificultades de relación. Por ejemplo, las parejas de estas personas echan en falta más intimidad en la interacción.